miércoles, 25 de abril de 2018

¿Qué necesitas en tu trabajo para ser un empleado feliz?

Te sientes satisfecho con tu salario pero, ¿qué te falta para ser un empleado feliz? Cuando tienes motivadores como el desarrollo personal y la autorrealización, las compensaciones económicas y el salario pueden pasar a un segundo plano.



Tu tiempo contra el salario, así es como inicia una relación laboral. Tú pones tu tiempo, tus capacidades y tus habilidades para recibir, a cambio, un salario.

No obstante, esto no toca ninguna fibra ligada a términos emocionales, como sentirte parte de un equipo, desafíos que te hagan crecer o planes de desarrollo.
Simplemente, habla de una cuestión transaccional y los temas profesionales son efímeros y quedan en un segundo lugar. En este sentido, cuando consigues un empleo, el gusto y la felicidad durarán unas cuantas horas; la satisfacción que te podía dar, terminó -prácticamente- en el momento que inició.

Hay factores que no motivan pero, si no están, desmotivan.

El salario entra dentro de un modelo motivacional que se llama “Factores higiénicos de la motivación“, y esto revela que hay cosas que no motivan pero, si están ausentes, desmotivan. Es decir, el salario no motiva pero si no está en condiciones de mercado y regulado, sí desmotiva. No obstante, lo cierto es que el “peso” que un empleado puede darle al salario puede ser diferente con base en la generación a la cual pertenece; es decir, tiene que ver con cómo vivimos las diferentes generaciones el tema económico.

En este sentido, existe un cambio relevante entre las generaciones tradicionales y los millennials. Las generaciones tradicionales veían el salario como un elemento fundamental para subsistir; ahora en el siglo 21 las personas buscan más cosas en un puesto de trabajo que la pura sobrevivencia, aspectos como motivadores relacionales, de desarrollo, de autorrealización y, en ocasiones, lo económico pasa a un segundo término.

Te sientes satisfecho con tu salario pero, ¿qué te falta para ser un empleado feliz?

Desarrollo. Sentir que estás en un proceso de autotransformación; es decir, lo más importante de tu trabajo no es lo que logras, sino en lo que te transformas.
Por ejemplo, cuando ves que has crecido de manera notable: que eres alguien distinto, con mayor seguridad y mejores competencias que te han llevado a lograr metas que antes te parecían imposibles de alcanzar.

Sentido de pertenencia. Sentir que formas parte de un equipo, que te identificas con sus valores y te entusiasman los objetivos que tienen que lograr. Son ese tipo de factores los que te vinculan de manera trascendental a la organización en la que trabajas.

Balance de vida personal. Hoy más que nunca, para las nuevas generaciones, es más importante su vida personal que su vida profesional. Actualmente tenemos que estar pensando en las nuevas generaciones porque las generaciones como la mía (Baby Boomers),  ya vamos de salida. No tenemos que pensar en qué necesitamos nosotros, sino en qué necesitan las nuevas generaciones (millennials) y una de las cosas que requieren es, precisamente, balance de vida personal.

Finalmente, lo cierto es que un empleado feliz genera personal de alto desempeño.

¿Te gusta lo que haces?

Si pensamos en las personas que más admiramos (empresarios, intelectuales), todos tienen un denominador común: son felices haciendo lo que hacen. Un empleado feliz, normalmente, se va a desempeñar mejor porque está haciendo lo que le gusta, lo que disfruta, para lo que está hecho.

La felicidad está directamente relacionada con logros y es compatible con el dolor físico. Te está doliendo pero lo estás valorando o te hace feliz. Por ejemplo, cuando alguien corre un maratón, muy seguramente está dolorido en el km 35, pero está feliz porque sigue avanzando. La felicidad no tiene que ver con el placer físico inmediato, tiene que ver con esa realización a largo plazo.

Por Raciel Sosa (Alto Nivel)

  masempleocommx.blogspot.com

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